
Tantos años con EEUU aguantándose las ganas de atacar y esperando a que Fídel Castro muriese de viejo, y el propio comandante en jefe ha tenido que dimitir, porque va camino de Fraga, a quien el baño nuclear en Palomares le concedió el don de la inmortalidad (aunque no el de la juventud)...
Pero mucho mejor así, con un Fídel Castro que 'abdica' tranquilamente, con un Raúl Castro en el poder que es de la familia y al que ya conocemos tras varios meses en el poder, con una población que no notará cambios bruscos pero que seguramente notará cambios...
No soy cubano y no conozco a Raúl Castro, pero en este momento en el que debe destaparse como el bueno o el malo, me da a mí que es...
todo un político de libro. Una persona que antepone lo que un pueblo puede necesitar (democracia y derechos) a lo que una persona puede desear (poder y autoridad). Un político que no ha hablado más de la cuenta, lo justo para hacernos saber que con él podrían llegar al poder los jóvenes, los que son hijos de la revolución sin haber participado en ella. Político que parece dar ventaja a los moderados, al intento de consenso y en definitiva, a lo que hoy podría parecer una transición.¿Su mayor problema? Que Fidel ya no es Jefe de Estado, pero sigue siendo Primer Secretario del Partido Comunista, lo cual deja su mano bien extendida sobre todo lo que cualquier otro proponga hacer. El famoso orador ya ha anunciado que se siente con la obligación de preparar al pueblo, psicológica y políticamente, acerca de su ausencia, de lo cual se deduce que si hay cambios, serán muy lentos (el primero de ellos, el cambio de Jefe de Estado, ha durado 19 meses...).
En unos pocos días, la Asamblea Nacional del Poder Popular renueva su cúpula y Raúl tiene todas las papeletas de erigirse cabeza de Cuba. Y además de su carácter, el cual me atrevo a ver como el del propio Adolfo Suárez, digamos que tiene 76 años y que no puede pretender eternizarse mucho en el cargo. Debe buscar su propia alternativa, y corriendo los tiempos que corren, debe saber que algo parecido a lo que ya hay será erradicado por EEUU, salga el candidato que salga (mundialmente se verá como un buen gesto que le avalará). Pero, y he aquí la verdadera cuestión, ¿serán los cambios un puro maquillaje? ¿Se limitará Cuba a abrir sus mercados mientras mantiene todos sus monopolios y su estricto centralismo al estilo chino? ¿Se legalizará a la oposición creyendo que se les puede ganar de calle en unas supuestas elecciones democráticas -y por tanto, quitándose el rol de opresores-?
Ya dijo hace poco Fidel que su deber no era "aferrarme a cargos, ni obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas cuyo modesto valor proviene de la época excepcional que me tocó vivir". Pues bien, los que llegan ahora tienen otras experiencias, de las cuales habrán aprendido convenientemente y tras las cuales, actuarán en consecuencia. Pero también es cierto que el tiempo, en boca de Fidel, corre de otra manera. Así que a ver cuánto tardan en llegar los jóvenes, porque el viejo parece querer dejarlo todo atado y bien atado...